abril 19, 2026
Moreira

Es la mala costumbre que han agarrado algunos políticos y politiqueros en el Uruguay. En lo nacional tenemos al “economista” Daniel Olesker, que pese a que el Decano de la Udelar salió -obsecuentemente- a defenderlo su título no aparece por ningún lado. Ya tuvimos la novela de Raulito que, pese a que Topolansky Saavedra lo vió -otra mentirosa contumaz-, la carrera de “Genoma humano” no existe, ni en Cuba ni en Tanganika. Alguna triste candidata izquierdista también se decía “socióloga” y/o “psicóloga” sin haber terminado secundaria. Ahora tenemos el caso de Adrián Peña, quien también mintió y firmó documentos oficiales como “Licenciado” cuando NO lo era. Si bien la Universidad Católica encontró su título en los archivos, la tesis la dió en el 2022 y los hechos ocurrieron en la administración anterior, cuando era Diputado. Y me voy a dedicar a este hecho por la razón de que fuí bastante duro en el caso Sendic, y Peña también. Como Colorado debo ser aún más duro cuando alguien de mi Partido incurre en estos horrores (no errores). ¿Qué necesidad tenía el ex Diputado de mentir en cuanto a sus estudios? Con una carrera promisoria, con la suerte de quedar como líder del P. Colorado y de su sector mayoritario Ciudadanos (aunque nunca asumió esos liderazgos responsablemente), con una excelente gestión -hay que reconocerlo- en el novel Ministerio de Ambiente, no solo deja en off side su futuro político (que si sale Pedro a la palestra ya está sellado), sino que compromete a su Partido y a su sector. Obviamente su proyecto es personal y no partidario, quienes no lo quieran ver que no lo vean. De nada le sirve pedir perdón y victimizarse ahora, pues nadie le cree. -El sábado ppdo. concurrí a la Convención Departamental del P. Colorado en Canelones -luego de 3 años de no hacerse- y este señor NO concurrió a cumplir sus obligaciones partidarias. Quiere decir que se esconde, que no da la cara; sabe que muchos de los Convencionales allí presentes le íbamos a pedir explicaciones por su accionar. Creo que el Comité de Ética fue muy benevolente con el “sinchón de orejas”, también creo que el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) debe hacer un apercibimiento riguroso, pero como este señor tiene la mayoría en el mismo y la alianza hecha por Talvi con Batllistas antes de su retiro -con la designación irrespetuosa de Sanguinetti después de haber perdido por goleada en las internas-, no va a pasar a mayores. Estos comportamientos de la cúpula a espaldas de sus mandos medios (dirigentes locales y zonales) y sus votantes y militancia no solo le hace mal al Partido, sino también a la Democracia, ya que es un Partido fundacional que construyó la República, por ser el que ha gobernado por más tiempo desde su creación. Espero que en el espectro político no se den más estos casos. La concepción de hacer política cambió en el mundo entero (menos en los “paraísos socialistas”, en nuestros hermanos del occidente del Río Uruguay y en la retrógrada izquierda nacional)…Por el bien del Pueblo Oriental!…Shalú!!