DEL ENCIERRO A LA MANIFESTACIÓN PERMANENTE POR EL AIRE LIBRE
Luego de soportar varios meses de estar en nuestras casas casi presos por las circunstancias y con el devenir de la pos pandemia, paulatinamente estamos asistiendo a una presencia casi diaria y por diferentes motivos de la gente en calles, plazas, parques, campo o balnearios.
Nunca había visto tanta gente en el prado de Montevideo tomando sol, charlando o simplemente respirando profundamente los aires de libertad, que se siente cuando podemos hacer lo que se nos viene en mente sin barreras que lo prohíban.
Los días de temperaturas medias a altas se produce un desborde de autos y personas que copan las ramblas en un país con más de 500 Km de costas sobre el Río de la Plata y Océano Atlántico , sumado a otro tanto en la vera del Uruguay, Negro, Yaguarón, Santa Lucía, Yí, Cuareim, o incluso de pequeños ríos o arroyos, que así lo permiten, todo es disfrute, parece que adoptamos un comportamiento de conquista de nuestros paisajes revalorados para sentirnos capaces de compartir sus bellezas, que hasta hace poco tiempo añorábamos.
Actualmente vemos a los ciudadanos que no se conforman con sentarse a la vereda como en algunos barrios que todavía lo hacen, con la democratización del auto los que lo tienen aprovechan cualquier momento para salir a conquistar parques o incluso al borde de las rutas (nunca entendí que hacen tantas horas las personas alrededor de sus autos sobre la ruta mirando pasar a otros vehículos, por más que merienden o jueguen un rato).
Estoy seguro que la visita a familiares y amigos que viven en el campo nunca ha tenido tanta demanda como ahora, a esta altura los campesino pasan mirando hacia la portera, para ver que pariente o amigo viene en dirección a su establecimiento o simplemente reciben el mensaje de quien viven la ciudad anunciándole que vienen a pasar unos días solo, con nueva compañera o amigos.
Landricina cuenta de un oficinista que invitó a un compañero a pasar unos días en su casa de campo y este se fue quedando más de la cuenta hasta que el anfitrión le encaró para que preguntarle si no extrañaba su familia, a lo que este respondió que sí, por lo tanto les iba a llamar para que se vinieran todos a compartir con él en su nuevo domicilio.
Sin llegar a esta desfachatez de adueñarse de un sitio que no le pertenece y hacer permanente una situación coyuntural, la tendencia a desparramarse por todo el país de los citadinos es casi una necesidad, hoy no solo las cuatro paredes, hasta la gran ciudad ahoga con su inseguridad y su aire viciado por los motores en esta selva de cemento, que no tiene descanso.
No sé si ustedes tienen conocimiento pero espero que el censo próximo lo compruebe, hoy por hoy existe una emigración importante hacia las zonas balnearias e incluso aunque con menor peso, hacia los lugares cercanos a los balnearios o periurbanos, donde se puede convivir en el campo a pocos km de la costa.
Sin duda Colonia, Canelones y Maldonado son departamentos que han recibido una población urbana e incluso desde Argentina ,que permite que hoy se realicen eventos, ofertas educativas e inclusive recaudaciones tributarias diferentes al pasado ,robusteciendo una descentralización parcial, porque el litoral del este crece a un mayor ritmo que el resto del interior, aunque hay lugares como Paso de los Toros, Durazno, donde desarrollos puntuales también han tenido impacto marcados, aunque no serán tan permanentes.
Con todo este diagnóstico parece muy contradictorio que se realice un partido de fútbol sin público con la avidez que tenemos todos por concurrir a espectáculos al aire libre, solamente un grupo de inadaptados son capaces de quitarnos la oportunidad de pasar dos o tres horas (si son locatario siempre tenéis media hora más esperando que los visitantes se retiran que si son de los grandes demoran un rato largo) sacando cánticos y reproches hacia las autoridades de turno, que en el fondo podrían ser extensivas a los gobernantes en el poder.
En este contexto cuando se produce un llamado para salir a la calle a protestar por cualquier motivo también se da un plus de haber estado contenido tanto tiempo en nuestros hogares, la gente se organiza e independiente del motivo, las concurrencia son masivas e incluso para defender causas puntuales que otros tiempos no hubieran tenido tantos adeptos.
Existe una necesidad de ganar los espacios de convivencia social para compartir momentos únicos y diferentes de un pasado traumático y reciente , lo que demuestra que el ser humano tiene la necesidad de vivir en comunidad y no como ermitaños alejados de sus semejantes, por lo tanto debería ser más tenido en cuenta las condiciones necesarias de convivencia ciudadana especialmente de seguridad en todos sus aspectos, como forma de permitir el libre albedrío de los habitantes de un país con tres veces más vacunos que personas (aunque al decir de Yupanqui, las penas son de nosotros las vaquitas son ajenas o cuando menos concentran las que a ti no te tocaron).
Nuestro país ya no es igual al previo de la pandemia y al igual que aquellos que han sufrido o sufren acontecimientos dramáticos sus ciudadanos que han podido superar el momento; se aferran a la vida y a lo mejor de ella, para disfrutar de los pequeños momentos que nos hacen sentir vivos o a los eventos, que nos brindan momentos de placer y alimentan nuestro espíritu.
Por supuesto que hay personas que siguen aferradas a los bienes materiales como único objetivo de vida e incluso hay muchos que hicieron su primavera durante la pandemia, lo cual no les hace mejores simplemente se han aprovechado de las circunstancias para lucrar con pocos escrúpulos, estos compatriotas seguramente seguirán con igual obsesión peleando como la doña Soledad de Zitarroza por un vintén, pero su alma seguirá vacía aunque trasladen una gran mochila con dinero acumulado.
Cada vez que he sufrido un robo, he pensado que aquel que lo hace terminará sus días en la cárcel o sumido en adicciones, por lo tanto mientras que yo tenga fuerza para apegarme a una vida digna, las pérdidas materiales no me afectarán e incluso podré irme cuando me toque con una mochila más liviana.
Por eso valoro la posibilidad de disfrutar de un buen espectáculo musical, de cine, teatro e incluso de fútbol, pero sería egoísta no pensar que todavía hay mucha gente que debe permanecer en sus hogares resignados a un espacio acotado y solamente tienen la posibilidad de disfrutar del barrio, por eso es muy importante la descentralización de las ciudades y aún más el cuidado de los espacios públicos, porque ahí si todos somos beneficiarios.
Por el cuidado de los espacios compartidos y por mantener límpido el aire, o el suministro del agua de calidad, deberíamos luchar diariamente incluso más que por otras reivindicaciones recordando la importancia relativa de estos dos recursos para y formando parte de la vida, siendo sarcástica la canción de la Vela Puerca “compro aire y si es puro pago mucho más”.
Siempre me acuerdo de aquella frase de los gauchos que seguramente no tendrían que preocuparse demasiado por la contaminación e igual decían que un deseo muy importante para sus vidas libres, casi nómades, era “aire libre y carne gorda”.
