julio 30, 2026

LO QUE SE PISA NO SE VALORA NI EN EL DÏA DEL SUELO

Master Escribe Casanova

Valoramos el aire que respiramos porque sin su oxígeno nuestra vida no sería posible y hemos gastado ríos de tinta sobre el agua que ocupa 2 tercios del planeta pero solamente un 3 por ciento es dulce; de la biodiversidad existen discursos extensos, pero del suelo con sus funciones imprescindibles nadie se acuerda.
Hasta parece paradójico los que más le hemos dedicado horas de nuestras vidas festejando el día de cualquier invento comercial, pero muchos de nosotros pasamos por alto el 5 de diciembre en homenaje al recurso más importante a conservar, para asegurar la alimentación y la propia biodiversidad de la humanidad.
Porqué el suelo merece tanta consideración si es solo arena, limo, arcilla, óxidos, materia orgánica y su propia fauna que viven de él, pero a su vez permiten que mantenga parte de sus cualidades más importantes, al igual que la vegetación.
Hace pocos días me llegó un video hermoso y alentador donde se describe con lujo de detalle como en China una zona muy extensa de desierto fue reconquistado haciéndole nuevamente verde con reservas superficiales de agua para el disfrute de la humanidad, demostrando que no todo está perdido.
De cualquier forma no podemos permitirnos llegar a esos niveles de desertificación donde no crece nada y las tormentas de arena llegan a cruzar mares como el Mediterráneo, para depositarse en países como Francia o España.
Cuando el suelo se forma generalmente a partir de la acumulación de productos de la mineralización de su geología en combinación con restos orgánicos que se van acumulando en combinación con la arcilla, o el limo e incluso la arena, se produce un nuevo equilibrio que permite que pequeños seres vivos se hospeden en él permitiendo posteriormente que su sinergia baya logrando que los materiales iniciales se vayan acomodándose en forma de estructuras, que permiten almacenar agua, nutrientes u oxígeno para su propia subsistencia.

Por otro lado la vegetación que va creciendo también gracias al beneficio de los elementos descriptos va logrando un tapiz denso y su raíces encuentran un habitad favorable para desarrollarse, intercambiar sustancias con su entorno hasta morir dejando sus esqueletos que también contribuyen a mejorar el recurso, al igual que las semillas que se van acumulando para permitir la generación de nueva vegetación.
Todo este ciclo virtuoso sería imposible sin la existencia de este recurso que se puede regenerar muy lentamente, pero se puede deteriorar muy rápidamente sino es cuidado como se debe de acuerdo a las buenas prácticas de uso y manejo que la mayoría conocemos, siendo nuestra responsabilidad en hacerlas cumplir.
Cuando pensamos en biodiversidad debemos necesariamente considerar la vegetación como su principal responsables al igual que la fauna de todo tipo, sin olvidarnos que el principal sitio donde las especies animales o vegetales guardan sus formas de multiplicación está por debajo de superficie, dándole poca importancia al no ser tan visible.
Muchas especies del reino animal o vegetal guardan sus huevos o semillas bajo tierra para lograr posteriormente aflorar a la superficie cuando las condiciones le son favorables, desde insectos, nematodos, pasando por la simiente de malezas u cultivos, que pueden permanecer en la matriz edáfica esperando su oportunidad.
Por lo tanto el suelo no solo almacena nutrientes o agua para devolverle en el corto o mediano plazo ,también vida en diferentes formas, siendo necesarias condiciones apropiadas para cumplir su función, especialmente un adecuado contenido de materia orgánica para mantener la estructura, que permita el intercambio gaseoso y la facilidad para tomar agua y/o nutrientes.
En un páramo las propiedades del suelo no existen aunque sus capas minerales estén ordenadas, por esto es muy importante mantener el componente orgánico, que puede ir de un máximo cercano al 10 % y un mínimo de 0,5 %, pero a este nivel muchas de las cualidades se ven restringidas , manteniendo solamente algunas propiedades físicas pero perdiendo las químicas y/o biológicas.
Durante mucho tiempo en los cultivos sobre solum muy arenosos que partían de 2 a 2,5 % de materia orgánica la vida productiva intensiva no pasaba más allá d e2 o3 años, porque al ser sistemas muy aireados perdían rápidamente el componente orgánico y con él su capacidad productiva.
En cambio en el sur cercanos a la capital el riesgo mayor ha sido cientos de años de mal uso del recurso, pero igualmente ha soportado estoicamente tanto maltrato hasta nuestros días donde por suerte se han implementado prácticas más conservacionistas e incluso recuperadoras del suelo mediante pasturas y/o agregado directamente de enmiendas orgánicas, especialmente abonos verdes, estiércoles o compost.
De cualquier manera el mal producido durante tantos años es muy difícil de revertir siendo la paciencia junto con prácticas a largo plazo, que estimulen la reincorporación de restos de las cosechas, las rotaciones con pasturas, el uso de fertilizantes orgánicos e inorgánicos las herramientas recomendables, para recuperar su capacidad amortiguadora de la demanda con la oferta de sus principales cualidades productivas de este recursos finito.
En el mundo la disponibilidad de nuevas áreas con tierras aptas para producir alimentos es cada vez más acotada, siendo África o América latina los continentes con zonas que todavía permitirían aumentar las tierras explotables, en el resto deberían conformarse con seguir presionando sobre el recurso con las consecuencias que esto conlleva.
La implementación de la siembra directa junto con la evolución en el conocimiento del recurso gracias a la investigación, ha permitido frenar o incluso revertir en parte el proceso de pérdida de este recurso, por los dos procesos más destacables como son la degradación y/o la erosión.
La degradación es sobre todo la pérdida del componente orgánico, que incluso puede ser restituido a costos elevados pero es posible, habiendo existido desde siempre pioneros que lo han intentado como el Dr. Gallinal cuando decía que creaba suelo, porque trasladaba desde zonas con pasturas muy productivas hacia las áreas pobres que mejoraban su performance.

La erosión ha sido la causa más importante de pérdida especialmente en nuestras condiciones hídrica, porque la eólica es más evidente en zonas áridas o templadas con texturas muy livianas por el limo.
Uruguay cuenta con una excelente ley de conservación de suelo que incluso ha sido considerada pionera a nivel regional basada en pérdidas admitidas de acuerdo al sistema planteado, que incluyan cultivos que dejen mucho residuos y/o con inclusión de pasturas permanente, que dejen un saldo positivo a beneficio del componente orgánico.
Actualmente se produce potencialmente para alimentar 40 millones de personas (no tendrían que haber conciudadanos sin alimento en nuestro país), siendo necesario realizar 1,5 cultivos anuales lo que genera una gran presión sobre el recurso si no se toman medidas que eviten el monocultivo reiterado, sin dejar una proporción alta de residuos respecto a lo cosechado (maíz o sorgo por ejemplo).
Por lo tanto evitemos que nuestros suelos se deterioren, ya con usos alternativos en carreteras ciudades o construcciones como las permitidas en los polos industriales o zonas francas, donde de decapita el suelo como si fueran a hacer ladrillos o cosechando césped, siendo negligentes las autoridades municipales en cuidar el recurso de acuerdo a su cometido como guardianes del ordenamiento territorial que la ley le impone.
Fíjense las construcciones que no dejan áreas verdes que son la amortiguación de las precipitaciones acumulando los escurrimientos que terminan en las zonas bajas de las ciudades, debiendo ser exigencia que deberían mantenerse zonas dentro de cada terreno por lo menos del 30%, para amortiguar la acumulación por tanto hormigón.
Espero haber cumplido mi parte como persona comprometida con un recurso no fácilmente recuperable, digamos finito en el corto y mediano plazo, lo que nos hace pensar que no todo lo que pisamos es simplemente un camino de ida y vuelta, cuando lo hacemos directamente sobre el suelo, estamos caminando sobre un factor clave en la permanencia de nuestra y de generaciones futuras, en la sostenibilidad de la vida en el planeta .