NUBES SATURADAS DE ESTUPIDECEZ Y CONTAMINADAS POR LA IRRESPONSABILIDAD HUMANA
Cada día más la generación de dichos y diretes de nuestros guías de los medios o las redes, nos conducen hacia una cloaca del nunca acabar y en un viaje sin retorno. Si al fenómeno diario de lo anterior le sumamos la generación de gases de efecto invernadero, los óxidos o ácidos de los procesos industriales, el carbono de las combustiones, las dioxinas o toda aquellas partículas livianas que se establecen en la atmósfera baja, generan un aire más cargado de impurezas y nubes más densas, incluso como en algunos países donde cuesta ver el sol.
Como dice la canción “compro aire y si es puro pago mucho más” en referencia a la carga de carbón, y si bien en el corto plazo es difícil ver los efectos acumulados, hay lugares donde por el simple hecho de usar calefacción a leña (sur de Chile), se genera durante el invierno una capa permanente de hollín que en los días de poco viento permanece instalada todo el día. La vida me ha enseñado que debo priorizar el hoy sobre el mañana sin olvidar el ayer, por eso voy a ocuparme de la estupidez humana que se ha apropiado del éter como decíamos antes y ahora del cable, o simplemente crea contenidos que luego van a engrosar la nube.
Por suerte se almacena todo, no solo lo que vemos por TV, escuchamos por radio o vemos en las redes, ahora estoy seguro que la mayor parte de lo que es rescatado de la gran memoria activa son contenidos desechables para algunos mortales, pero alimento propulsor de la mayoría de la población. Históricamente nuestra radio albergaba conductores y/o comunicadores que sin tener siempre formación académica trasmitían valores e incluso en sus mensajes podíamos adquirir cultura e información valiosa, hoy son personajes más fruto del marketing que de acuerdo a su formación.
No aportan nada e incluso son de posiciones totalmente contradictorias e inclusive en la mayoría, con una liviandad excesiva en cuanto a la profundidad de sus manifestaciones. Ustedes me dirán igual la mayoría de la población no mira TV o escucha radio, cosa cierta en los más jóvenes, los cuales todavía peor, adquieren costumbrismos de referentes extranjeros o de nacionales, con neuronas cristalizadas o en vía de, e incluso adquieren modismos poco socializantes que los van apartando del tejido social y acercando a guetos que poco aportan a su mejor formación, teniendo inclusive aprehensión por tomar un libro en sus manos, todo lo resuelven con el móvil.
No quisiera ponerme melancólico, para eso les recomiendo Pando antiguo en Facebook, pero ustedes se sienten plenos escuchando a los chicos de Bergolio (perdón de Magnolio donde el dueño es hijo de un Jesuita, De Posadas al igual que el Papa), o viéndoles conducir casi todos los programas de entretenimiento??? Son personas con una elevada pobreza intelectual y sus comentarios, opiniones e incluso la mayoría de sus invitados aportan muy poquito a la cultura nacional. Cuando se habla de renovación me causa un poco de risa, por ejemplo en la letra chica un programa de TV ciudad, si no fuera por el profesor Piñeyrúa su acompañante por más que se disfrace de intelectual no le sale, y si no fuera que medio país lo ve por motivaciones extra conceptuales, sus adeptos serían escasos, dejando en evidencia la necesidad de la izquierda de tener un lugar donde se amplifiquen sus discrepancias, a falta de líderes que actúen en cualquier terreno del quehacer periodístico, e incluso ahora les tratan de blanditos a los conductores porque tratan de ser objetivos, un verdadero mamarracho de parcialidad mal entendida.
Cuando accedemos al periodismo deportivo la situación empeora en forma rápida e incluso, la intervención de algunas damas empeora el resultado, sin lugar a dudas prefiero a Sylvia Pérez que a las nuevas camadas que se quieren llevar todo por delante, esgrimiendo argumentos de resonancia popular, para mejorar su posicionamiento personal. Es muy positivo la intervención femenina en este tipo de deportes históricamente machista, pero deben progresar siendo ecuánime y sin salirse con opiniones destempladas, o haciendo leña del árbol caído, como hacen en las redes, una periodista no puede ser similar a la hinchada de la Amsterdam o la Colombes, debe mantener un estilo crítico pero con análisis desapasionado, respetuoso sobre todo de la historia y currículo de quien quiere denostar.
Durante más de 40 años el tótem del Comité Olímpico uruguayo ha sido y será el señor Magñoni, ha sido pelado, con peluquín o sin pelo como ahora, sin embargo no escuché a ningún periodista deportivo despotricar por los malos resultados e incluso en momentos que se largaban sospechas de corrupción y estando este uruguayo en los niveles más altos del Comité Olímpico Internacional, se esbozó reportaje alguno, que le pusiera cuando menos ante la duda; sigue encendiendo la llama cada cuatro años, olímpicamente, sin nadie que se le cruce en el camino. Cuando atacan al maestro Tabáres deberían hacer un análisis desapasionado de su trayectoria, analizando los pros y los contras para que los habitantes lúcidos de este país opinen en forma lo más objetiva posible, no haciendo calificaciones previas o comentarios como los del Dr. Da Silveira que rozan la discriminación personal.
Sin embargo lo que más me molesta de los seudo- periodistas del balompié es su lenguaje belicista, haciendo de la contienda como si fuera una batalla, donde los guerreros deben aniquilar al adversario o morir en la derrota, mostrando una simpleza de espíritu, que luego se multiplica en los energúmenos que teniendo cuerpo y mente solo utilizan la fuerza bruta. Para mí son los principales promotores de la violencia en los campos de juego, ya sea entre hinchadas, en contra de los dirigentes, directores técnicos, e incluso jugadores adversarios o propios, si el rendimiento no les conforma.
Como ustedes saben para quien escribe la mejor ley de medios es la que no existe, pero ya que van a hacer una les pediría que para ser periodista y/o comunicador se exija formación que acredite la condición de tal y quizás así nos libramos por un tiempo de operadores o comunicadores que no agregan nada a la información de sus conciudadanos, dando falsos mensajes o interesadas interpretaciones de la realidad, que en nada ayudan a la mejor convivencia social. Además existe una población cada vez mayor que se alimenta de las redes pensando que el tratamiento igualitario de quienes opinan y/o aquellos que son receptores les libra de las falsas noticias, las agresiones verbales de todo tipo o incluso, lo peor de estas vías alternativas de comunicación, el anonimato.
Como no pretendo tapar el cielo con un dedo debo aceptar la existencia de estas formas de comunicación, pero eso no me inhibe de proponer la obligatoriedad de un lenguaje acorde con el respeto y las buenas costumbres, obligando a que deberían hacerse responsable ante la opinión pública, por las afirmaciones realizadas respondiendo por sus dichos y diretes. Mientras tanto los Data-center seguirán creciendo, la nube estará más requerida y la comunicación será de ida y vuelta, hasta que la estupidez humana sature nuestras ganas de seguir compartiendo tantas miserias y/o la ignorancia de quienes creen tener la magia de llegar a tanta gente.
Por eso debemos mejorar nuestra educación, solo así tendremos ciudadanos libres, capaces de no necesitar las necedades que continuamente reciben a través de los medios. De la contaminación solo espero responsabilidad de quienes tienen que tomar las decisiones para no tener que irme a vivir al Lago Titicaca en Bolivia, donde seguro hay menos contaminantes, pero también menos oxígeno, así que prefiero seguir en la penillanura aunque cada día cueste ver el sol o el aire esté más denso.
