abril 16, 2026

22 de julio, dia mundial del cerebro

Master Escribe Caputi

Escribe Dr. Angel Caputi


El sistema nervioso aparece doblemente en la evolución, en una de las ramas mas antiguas del arbol filogenetico animal, los cnidarios (en criollo “aguavivas” y sus parientes cercanos= ya se observa el control activo del movimiento disparado por la interpretación de señales que modulan distintos tipos de energía.  El sistema de control de la “aguaviva” se compone de varias centenas de unidades funcionales conectadas en red, llamadas neuronas.

Indudablemente, los humanos, con sistemas nerviosos muchísimos mas complejos en número de neuronas y conexiones entre ellas, tienen una capacidad mayor de recibir señales y de ejecutar movimientos complejos, pero sobre todo el cerebro permite planear,  ejecutar y evaluar no solo los movimientos sino la conducta a mediano y largo plazo. Con la información acumulada a lo largo de la vida somos capaces de proyectar conductas futuras, almacenar recuerdos y hacerlos emerger en un relato autobiográfico e imaginar nuevos escenarios conductuales, concretos y abstractos, a través de la conciencia, y decidir programas de conducta muchas veces en forma inconsciente.

Entender el Cerebro Humano es entender al hombre como especie. Ya en las aguavivas, cuyos ancestros iniciaron ese linaje evolutivo hace miles de mileños se destacan dos modalidades sensoriales, la recepción de señales de luz y la sensibilidad a la aceleración, en particular la “aceleración de la gravedad” o para decirlo en términos mas modernos a la curvatura del espacio-tiempo causada por la presencia de La Tierra  (la cual causa que todo cuerpo cercano tienda a caer a su centro).  Como ejemplo de la trascendencia de las capacidades cerebrales innatas para la elaboración de la conducta individual y social,  podemos mencionar que nuestros sentidos prioritarios la sensibilidad a la luz y a la aceleración ha trascendido a la conciencia social.

Nuestros ancestros en varias civilizaciones en paralelo evolucionaron una conciencia social donde regian el dios  Sol y a la diosa Tierra. Aunque a  veces, como en el caso del Japon y los paises balticos “la Sol” y  “el Tierra”. Entender el Cerebro Humano es entender esa porcion de realidad que nuestro cerebro nos permite acceder. Aunque como dice Hamlet a Horacio, “hay mas cosas en el el cielo y la tierra  que las puede acceder nuestra filosofía”.

Para ello la neurociencia  integra multiples subdisciplinas, como por ejemplo la biofísica, la bioquimica y dentro de esta la proteómica, la genética, la biología celular, las propiedades particulares de codificación intracelular y transcelular  y sus bases de señalización (tanto a nivel de la membrana como a nivel metabólico), los circuitos neurales y su funcion, las distintas redes,  su conectividad e integracíón para la construccion del comportamiento y la interacción social. Nada de la actividad humana es ajeno a la neurociencia. Entender el Cerebro Humano es necesario para mejorar al hombre como especie. No solo los individuos construyen una memoria autobiográfica. La historia natural de la biología humana y la historiografía de la conducta individual y social nos permiten trazar grandes lineas de  desarrollo evolutivo y especular sobre consecuencias de nuestra conducta como especie y la necesidad de acuerdo con las otras especies para sobrevivir en una Tierra sustentable.

La introducción de mecanismos tecnológicos nos condiciona como especie. Aprendimos a dibujar y escribir, y nuestro cerebro desarrollo circuitos especializados para ello. Aprendimos a medir y calcular, no solo distancias sino tiempos, creamos la aritmetica y la geometria, y tambien desarrollamos circuitos para ello.  El siglo pasado aprendimos que todo es relativo porque variables fácilmente representables como  independientes en nuestro cerebro (el espacio y el tiempo) en realidad son interdependientes, que hay afirmaciones que no pueden ser clasificadas como validas o falsas y por lo tanto nuestra forma de pensar es incompleta, y que los algoritmos no son suficientes para elaborar sistemas que permitan tomar decisiones.

Hoy aprendemos a integrar artefactos electrónico-informaticos y sistemas de inteligencia artificial a nuestros sistemas biológicos para aumentar capacidades o sustituir subsistemas cerebrales dañados.   Entender el Cerebro Humano es necesario para mejorar el desarrollo del individuo, para prevenir las lesiones  y mejorar la reparación y rehabilitación del individuo lesionado. Mucho sabemos de la importancia de la relación Madre-Hijo en la lactancia,  de la relacion Madre-Padre-hijo en la niñez y adolescencia. Mucho hemos aprendimos sobre los tiempos de desarrollo cerebral y el aprendizaje formal. Mucho tenemos para aprender. Mucho hemos avanzado en formas diagnósticas y terapéuticas de las enfermedades del Cerebro.

Mucho tenemos para avanzar.  No sólo para disminuir la mortalidad sino también para mejorar la calidad de vida en distintas patologías. Mucho tenemos que avanzar como humanidad y mucho más en nuestro pais.  Como Neurobiologo,  Neurólogo, y aficionado a la Bioingeniería me siento muy frustrado  de que aún no hayamos logrado integrar la neurociencia básica con neurociencias clinicas incluyendo en estas Neurología,  Neurocirugía, Neuropediatría, Neurofisiología Clinica y Neuroimagenología hoy separadas aunque otrora unificadas en el Instituto de Neurología y otras cronica- y artificialmente separadas como la Psiquiatría, la Psiquiatría pediatrica, la Psicología y la Fisiatría.  Me duele también que en nuestro pais no podamos integrar estas disciplinas con la informática, la bioelectrónica y el desarrollo de neuroprótesis.

Para superar estas carencias  necesitan fondos pero no alcanza con fondos. Es necesaria cultura académica, en particular en las Clínicas.  Hay que pensar y avanzar en el desarrollo de Institutos de Neurociencia, enfocados en distintos focos temáticos transdisciplinarios. Hay que empezar a educar neurocientíficos, mezclando las básicas y las clínicas, estas con las ingenierías, las ingenierías y las básicas en los cursos regulares de postgrado y concebir institutos con plazas académicas en dedicación total.  

En 2020 el Ministerio de Salud Pública creó el Programa de Salud Cerebral, encargado de mejorar las políticas públicas de prevención, tratamiento y rehabilitación de las enfermedades neurológicas. Un gran aplauso. El Ministro Salinas ha mencionado la importancia de las “unidades de ictus” que permite en particular  un tratamiento precoz, y adecuado de las afecciones cerebro-vasculares agudas,  con la consecuencia de una mejor sobrevida y calidad de vida de los pacientes.  Otro gran aplauso.

Esperemos no quedarnos en intenciones.  La casi duplicación de recursos en CTI causada por la pandemia (si la logramos vencer a relativamente corto plazo) puede ser una semilla para que las “unidades de ictus” florezcan a lo largo y ancho del país. Que no se quede en proyecto Montevideano. Finalmente, y tal vez una condición sine qua non, hay que lograr una integración regional de la neurociencia y de la ciencia en general. Para desarrollar la ciencia y la neurociencia se necesitan masas criticas.

Es decir se necesita un mínimo de cerebros pensando en lo mismo.  Para tratar bien algunas patologías poco frecuentes se necesita  concentrar coordinadamente la atención secundaria y terciaria de patologías poco frecuentes en centros especializados que acumulen experiencia  La ciencia ha sido un motor de la integración tanto a nivel Europeo como a nivel de los Estados Unidos. Tal vez la integración a nivel científico,  siempre cuna de rivalidades productivas, casi deportivas, entre grupos que buscan la excelencia, sea mas útil para trascender fronteras y ayude a consolidar una integración regional e internacional que la condición de productores de materia prima a la cual nos condenan los poderosos impide.