UN TIPO QUE LA TIENE CLARA
Escribe Dr. Julio Cardozo
Seguramente los muy amables lectores de esta columna han escuchado hablar de Jeff Bezos. Claro que no es obligatorio saber quién es pero, la cuestión es que hoy día es una de las personali?dades más famosas del mundo. Quizá para muchos, lo que este hombre tiene de bueno es su condición de magnate, derivada, entre otras cosas, de la fundación de la empresa de venta on line llamada «Amazon», que comercializa bienes a través de Internet. Bezos es uno de los popes a nivel mundial de la computación y con ese invento, Amazon, se ha vuelto billonario. Sí, mi querido amigo, usted ha leído bien; escribí «billonario».
De acuerdo a la conocida revista «Forbes», que es algo así como la Biblia de los negocios y finanzas, Bezos es uno de los seres humanos que tienen más plata en el planeta. Durante años estuvo al tope de la lista que hoy encabeza un tal Bernard Arnault pero de este no tengo demasiadas referencias. Hay mucha gente que se pregunta qué hace Jeff Bezos con esa fortuna sideral ya que, si la misma se aprecia en relación a la expectativa de vida de una persona, no la gasta ni en veinte reencarnaciones seguidas aunque nazca todas ellas en Beverly Hill, en el Principado de Mónaco o en cualquier lugar donde una Coca Cola chica está costando, en relación a nuestro dinero, más o menos, trescientos pesos. Veamos, ¿Qué se le pudo haber ocurrido a Bezos? Nada menos que hacer un viaje espacial; trascender las fronteras de la Tierra y contemplar a esta desde la posición de un astronauta. Ese deseo, lo llevó a pisar el acelerador en otro emprendimiento: Fundó una compañía dedicada a la promoción y concreción de viajes espaciales. «Blue Origin» se llama. No está solo.
Tiene la competencia del inglés Richard Branson que busca mercado con «Virgin Galactic». Hoy día, la mayor parte de la gente piensa que este tipo es un millonario excéntrico al que se le ocurre cualquier disparate, que es un descerebrado sin remedio, que no sabe qué va a hacer con tanta plata y todos los etcéteras que sea posible imaginar. Pero, ¡Cuidado! Tengamos en cuenta algo importante. Todo cuanto vemos y percibimos en nuestro derredor, absolutamente todo, existe porque en algún momento, más tarde o más temprano, estuvo en la mente de alguien. A no olvidarse que Galileo y Copérnico fueron blanco de la interesada ignorancia de las autoridades de su tiempo.
Otros tantos murieron defendiendo verdades que hoy consideramos elementales y que en su momento escandalizaron a varios. Siendo así, ¿Por qué no pensar que Bezos puede estar jalonando una nueva era para la humanidad? Claro está, que no solo él en forma individual, ya que hay muchos que están haciendo cosas que por ahora ignoramos. Hablo de cosas buenas, cosas que le sirvan a la gente.
De pronto, tal vez, nuestras generaciones no lo ven, pero puede llegar un momento en el que darse una vuelta por Saturno sea algo tan común como armar una excursión a la Quebrada de los Cuervos en el departamento de Treinta y Tres. Fue así que Jeff, acompañado de su hermano Mark, Oliver Daemen y Wally Funk se mandó para allá. No fue un viaje largo y, según parece, hay otros programados para 2021. Cuestan un disparate de plata y, a decir verdad, no sé cómo hay que hacer para anotarse. Si me entero les aviso.
El punto es que todo eso parece tan lejos, que el ser humano no se atreve a imaginarlo. Pero si la Obra del Creador sigue su curso, lo cual es el ferviente deseo de todos, seguramente va a pasar. Al bajar de la nave, Bezos contó que cuando contempló la Tierra, tras haber superado la «Línea de Karman» la que se encuentra a 99,7 kilómetros de altura siendo el límite entre estratósfera y el espacio, vio a nuestro planeta de un color azul bellísimo y tuvo la sensación de fragilidad. Sin duda está frágil. La hemos golpeado mucho.
