abril 19, 2026
Master OPINION

En momentos que comienzan a definirse estrategias por ambos bandos en la defensa de la LUC o de la eliminación de los ciento treinta y cinco artículos planteados en el ejercicio del Referendum, no deberíamos desviar la atención hacia otros horizontes, pero existen intereses supranacionales que no deberíamos perder de vista.

No es que asumamos con frecuencia y gravedad el tema de la CARP ni el tratamiento y defensa del uso compartido de las aguas del Río de la Plata, que hoy, más que uso compartido, es la responsabilidad compartida del perjuicio que generan emprendimientos de saneamiento asumidos con extrema liviandad por parte de organismos afines del Gobierno Argentino. Cada pocos días aparecen comentarios y denuncias sobre la desaprensión que nuestros representantes ponen en la defensa de nuestros derechos. Y en ello van de la mano Ministerio de Medio Ambiente y Cancillería. Del primero de ellos, DINAMA se considera en conocimiento del tema Río de la Plata, informalmente a través de información periodística. La Cancillería que en Abril 2021 había emitido sendos comunicados de prensa, ahora no repone información ni se ocupa del tema.

Cuanto más se revuelve el tema, más oscuras aparecen las aguas de nuestro caudaloso estuario, a contrasentido de las precauciones jurídicas que asumieron en su época, quienes entendieron y conocieron la importante proyección de esa vía marítima por la que transitarían los millonarios volúmenes de importaciones y exportaciones. Pero además y como agravante del tema, aparece ahora la utilización potable de sus aguas, su desalinización y el aporte a la distribución de OSE en el área metropolitana, hoy tan próxima a números rojos.

La seriedad de las personalidades denunciantes, sus conocimientos expuestos en largos años en el ejercicio de representaciones, la experiencia profesional y la delicadeza con que enfrentan el tema, nos eximen de pruebas. Corresponde ahora que OSE como proveedora del líquido elemento potable, acentúe sus requerimientos e imponga la obligación de definiciones urgentes, porque en ello va el agua de nuestros grifos y la salud de nuestra población. El tiempo pasa, el verano ya está en nuestros calendarios a punto de comenzar y es el período en el que aparecen las deficiencias de disponibilidad y distribución. No puede pasar un día más sin asumir el problema y sin información amplia y seria de la

situación que enfrentará OSE en un futuro que ya es presente. Cuando veamos lagrimear gota a gota nuestras canillas, pondremos las barbas en remojo que debimos hacerlo mucho antes. Pero ya será tarde. Entre tanto, el tema de los emisores subacuáticos de la capital porteña, sigue en un impasse difícil de digerir, con el atentado sanitario a las corrientes del Estuario común. Y de paso, otro tema grave y urgente: el Canal Magdalena, que soslayará la importancia de nuestro puerto y sus correspondientes profundidades acordadas de común acuerdo, que tampoco ocupa los canales informativos oficiales.

Es de esperar que este silencio no implique olvido u omisiones lamentables, que al despertar de larga siesta, todo resulte en imprevisiones y riesgos definitivos imposibles de sobrellevar.