junio 20, 2026

LA SEGURIDAD SOCIAL: UNA REFORMA NECESARIA.

Master Escribe Cardozo

Cuando cambia la realidad y las normas relativas permanecen incambiadas, se produce un desajuste que es necesario superar. La forma de hacerlo no es aferrarnos a lo que dicen las disposiciones y ponernos una venda en los ojos para no ver la realidad, sino adecuar la norma a la nueva situación.
El centro del problema que enfrentan los sistemas de seguridad social en todo el mundo es desajuste entre el bienvenido logro de la ciencia médica que ha logrado aumentar significativamente la esperanza de vida de la gente, y las leyes relativas a la seguridad social redactadas para otra realidad.
A medida que transcurra el tiempo, el problema de los organismos de previsión social, pasará a ser problema para los pasivos, razón de más para buscar con criterio y sensatez una solución.
¿Cuál solución? Seguramente no una, sino una batería de modificaciones. Aquí se abre un abanico de propuestas. La más cómoda, demagógica, e irresponsable, sería no hacer nada, que los que vengan después se arreglen como puedan. El tema es que para los que vengan después, ya no va a ser un problema, va a ser un drama. Ya no quedará margen para una salida que no sea extremadamente dolorosa. Los cálculos actuariales, que están al margen de toda duda, muestran claramente esta realidad: así como está, el sistema no resistirá en las próximas décadas. Es imperioso encontrar la financiación que asegure a los próximos pasivos el cobro de sus haberes. Adoptar medidas que puedan afectar a los contemporáneos para solucionar, al menos en parte, problemas que se agudizarán en el futuro, exige una grandeza que no es fácil encontrar en quienes sólo tienen ojos para ver sus posibilidades y la de su sector partidario, en los siguientes comicios. Ya veremos la conducta de cada cual.
En nuestro país el sistema en su conjunto está en serias dificultades. Han trascendido las de las Caja Profesional y la Caja Bancaria en particular. El BPS, que además sirve otras prestaciones, de momento, cumple puntualmente en base al cuantioso aporte de rentas generales, que es lo mismo que decir de la sociedad toda.
Veamos algunas ideas que se ha manejado, que por sí sola cada una de ellas es insuficiente, pero en su conjunto pueden contribuir a mejorar la situación.
Una de ellas es aumentar la edad para acceder a una pasividad, Creo que si fuera adoptada, debería serlo en forma gradual, para los que están lejos de generar el derecho jubilatorio, porque sería un duro golpe para el que está próximo a jubilarse, que cuenta los años o meses que le faltan, y de pronto le impongan más tiempo de trabajo. Ya hay puntajes que mejoran la pasividad para quienes tengan más años de actividad que los mínimos exigidos. Insistir en ese camino puede ser una vía adecuada. Puede ayudar, también, sin ser más que un pequeño aporte, incentivar la jubilación parcial, sobre la que me referí en su momento. Sería justo y constituiría un mensaje positivo limitar excesos en jubilaciones que tienen beneficios especiales. Aumentar los controles porque hay muchos trabajadores total o parcialmente en negro que no aportan ni general derechos. Hay quienes proponen que sea la sociedad en su conjunto la que financie el sistema a través de la tributación, además de lo que ya aporta (7 puntos del IVA más el IASS más subsidios adicionales de rentas generales). Difícil es aumentar la presión fiscal. No parece oportuno tampoco en estas circunstancias apelar a incrementos en los montepíos ni en los aportes patronales.
En definitiva, los que realmente son expertos en el tema, y en Uruguay los hay, sabrán desde la óptica técnica proponer las mejores soluciones y quienes tienen la responsabilidad de adoptar las medidas tendrán que estar a la altura de lo que este tema merece. Marcará un antes y un después en la historia de la seguridad social en Uruguay. Por esto no imagino otro camino posible que no sea el del apoyo de la totalidad de sistema político de modo que todos sean protagonistas de una decisión histórica.