LA PALABRA COMPAÑERA
La primera vez que comencé a valorar la palabra compañera fue hace ya más de 5 décadas, cuando escuche a un directivo de apellido León, al que le fue entregado un reconocimiento en el Centro Protección de Choferes de Pando y en su agradecimiento dijo “voy a compartir este reconocimiento con mi compañera de pieza, óigase bien, con mi compañera de pieza”, a lo cual la mayoría del auditorio quedó medio perplejo.
Con el tiempo y conociendo la trayectoria de este señor entendí que en su mensaje estaba implícito una forma de vivir y compartir su existencia nada formal, siendo evidente que consideraba a su esposa una igual, sin preocuparse por las ataduras jurídicas de la época o como cantaban los Olimareños “cuando traje mi china para el rancho, he olvidado que hay jueces para hacer casamiento”, lo que implica una concepción en la relación de pareja abierta, libre, en base a sentimientos genuinos.
Cuando sucedió hace pocos días la separación del presidente de su esposa leí todo tipo de manifestaciones, pero lo que me causó más rechazo fueron aquellas señoras que aconsejaban a la dama que hubiera sido mejor que hubiera tomado la decisión al finalizar el mandato, porque solo faltaban unos pocos meses de 3 años, en un enfoque totalmente hipócrita respecto a la convivencia de dos personas que deberían sentirse libres de tomar las decisiones que crean mejor para sus vidas, hasta ahora juntos y posteriormente separados.
La palabra compañera ha sido tomada como una forma de relacionamiento específico por parte de los sectores de izquierda dándole una connotación ideológica que restringe su valor, cuando también puede ser la forma de ver y reconocer a una amiga, compañera de trabajo o en la forma superior de persona con quien se comparte los días y las noches, lo que merece no teñirse de ese enfoque restrictivo.
El concepto abarca mucho más que una vida junta en diferentes circunstancias de nuestra existencia, implica compartir las mismas tristezas y las alegrías, los triunfos o los fracasos, los logros o las pérdidas, los hijos, nietos, sobrinos, amigos, e inclusive en muchos lugares con quienes compartimos el trabajo.
Es muy factible que el Diputado del Partido Comunista que recientemente fue acusado de intento de violación se haya referido como una compañera más, porque es el lenguaje común en esa colectividad, pero que lejos estaba este representante nacional de hacer honor a esa forma de relacionamiento, aparte de lo repudiable del hecho en sí.
Cuando se comienza una relación con otra persona normalmente nos mueven criterios diferentes de acuerdo al conocimiento previo que tengamos sobre ese semejante y en la medida que conocemos más, los elementos de juicio que nos llevan a comenzar una vida en común son más sólidos.
Actualmente los jóvenes viven la vida loca tomando decisiones muy apresuradas y pronto comienzan los arrepentimientos o en el mejor de los casos avanzan hasta tener hijos y ahí caen que son pocos los motivos para seguir juntos, dejando a los pibes muchas veces sin protección de uno de ellos o incluso de los dos.
Cuando mis hijos iban a un colegio de Montevideo nos comentaban que la mayoría de sus compañeritos estaban muy orgullosos de tener dos casas, dos autos y dos familias donde pasar el fin de semana, porque lo más común eran los matrimonios separados, dando un falso mensaje hacia el resto porque seguramente los valores más
importantes de convivencia o los afectos estaban teñidos por intereses de ambas partes, que sacaban provecho de las desavenencias conyugales.
Siempre valoré a una amiga que había tenido más de un compañero con los cuales tuvo hijos y cuando hizo una cabaña le puso “los tuyos, los míos y los nuestros”, porque de alguna manera se hacía cargo de su pasado y sobre todo estaba dispuesta de tratar de igual manera a toda su descendencia, poniendo en un pie de igualdad a los que tenía con su compañero actual con los anteriores.
En los siguientes versos de Mario Benedetti resumen una gran diferencia de lo que debe ser una pareja o lo que es la reunión de dos personas que son algo más “si te quiero es porque SOS, mi amor, mi cómplice y todo y en la calle codo a codo somos mucho más que dos” porque de eso se trata, que se logre la sinergia necesaria para potenciar la presencia frente a la sociedad.
Actualmente en una sociedad tan fracturada, donde el sálvese quien pueda domina sobre la generosidad o ayuda al semejante; conservar aquellos valores de fraternidad con los demás semejantes e incluso tener la apatía necesaria para servir por encima de nuestros propios intereses pasa a ser una moneda más valiosa.
Cuando retrocedo en el tiempo y pienso en mis comienzos junto a mi compañera de la vida durante 44 años y que se cumplió un año de su desaparición física, me permiten afirmar que sin dudar, tuve la suerte de convivir con una persona íntegra, de cualidades profesionales y humanas insuperable, lo cual me permitió formar una linda familia junto con nuestros trabajos en favor de los demás, sin conformarnos con los logros individuales o el egoísmo de los que piensan solo en su círculo cerrado.
Comenzamos a convivir en un apartamentito en la calle Sierra a 1500 pesos por mes de alquiler;recuerdo que mi suegro me hizo un lugar para colgar la ropa con un palo de escoba y una cortina de plástico; trabajábamos los dos en FAGRO y en la Escuela Jackson, siendo nuestros ingresos muy escasos, sin embargo llegó el primer hijo en 1979 y a pesar de la estrechez económica tratábamos de seguir avanzando porque Ali no estaba recibida, recién dos años después ya con otra hija, lo logró y pasó a ser becaria en ANTEL donde trabajó hasta su desaparición física, habiendo llegado a ocupar la gerencia de capacitación e innovación.
Por ejemplo si contara las horas que pasé esperándole, seguramente serían muchas, además de hacerme cargo de mis hijos para que siguiera estudiando, pero siempre fue una luchadora; en 1984 cuando salgo a estudiar por 9 meses tuvo sola que aguantar muchos inconvenientes familiares y personales, sin embargo supo salir adelante.
En su vida profesional logró ser vicepresidente de la asociación de Ingenieros de Uruguay, creo sin equivocarme que fue la primera en lograrlo, además del reconocimiento en tareas privadas, habiendo ayudado a la creación de la empresa TELCAM (telefonía Cuba, Ascar y Mieres hoy de este último), de donde se alejó por incompatibilidad con su nuevo destino en ANTEL.
Sin embargo siempre teníamos un diálogo compartido en la mayoría de sus decisiones al igual que en mi caso, lo que nos llevó a realizar por ejemplo un concurso de ideas para el agro en forma compartida o colaborar con el Plan Recicla de ANTEL, donde la primera donación fue desde donde trabajaba mediante un acuerdo con UTE, que nos permitió cambiar 250 monitores.
Como dice un amigo, para que la pareja dure debemos ser novios, amantes y esposos a la vez, pero agregaría debemos ser grandes compañeros, en todo los aspectos de nuestras vidas, es lo único permanente, porque el dinero va y viene, lo que nos hace permanecer son las pequeñas cosas por las cuales disfrutamos una buena comida, una buena película o ir al teatro, sin estos condimentos la sal de la vida no alcanza.
Por lo tanto para entender por qué hay parejas muy desparejas que terminan separándose o incluso matrimonios que viven agobiados por tener más desencuentros que disfrutes, debemos ser compañeros en el sentido más amplio y como una plantita todos los días regarle con el amor, y el entendimiento necesario mediante objetivos de vida comunes, que les permitan reencontrarse cada día en lugar de irse separando.
“Cuando tú te hayas ido me envolverán las sombras, cuando tú te hayas ido con mi dolor a solas, evocaré el idilio de las felices horas” de Julio Jaramillo, y de esa manera la luz de nuestras vidas nos iluminará para seguir estando vivo y quizás ya no con los mismos objetivos, pero si con los mismos sueños compartidos de ver una sociedad más justa, solidaria y fraternal, donde la mayoría podamos disfrutar este hermoso país, con las banderas de la igualdad y solo con deferencias de acuerdo a nuestras capacidades.
Hasta siempre compañera, aunque una palabra no alcanza para describir tanta bondad y capacidad para luchar, desde el seno de su hogar hasta los barrios más humildes donde acudía a ayudar con la formación de jóvenes, algunos de los cuales hoy son funcionarios estatales.
Pobres de aquellos que pierden la memoria estarán condenados a reiterar los mismos errores y a no engrandecer su espíritu por lo vivido, siendo una forma muy egoísta de no graduar la energía que cada día es menor, aunque sabemos que en cada familiar, alumno o compañero, hemos dejado parte de nosotros para permanecer.
