RESPONSABILIDAD O ESPECULACIÓN
Uno de los grandes desafíos que tiene por delante el sistema político es el relativo a la reforma del sistema de seguridad social.
Cuando me refiero al sistema político englobo a la totalidad de los partidos con representación parlamentaria, esto es oficialismo y oposición.
Ninguno está exento de responsabilidad. Ninguno puede quedar al margen ni autoexcluirse. Es tiempo de definiciones.
Lo primero a considerar es si la reforma es imprescindible o no lo es. La opinión de los técnicos que se manifestaron – por lo menos todos los que escuché – es unánime en el sentido que el actual sistema requiere una reforma que asegure a las futuras generaciones la certeza que podrán acceder a las pasividades a que tendrán derecho. Pero una cosa es lo que piensan los especialistas y otra lo que consideran los políticos que en definitiva serán quienes deberán tomar la decisión.
Desde el Poder Ejecutivo surgió la iniciativa, primero convocando a representantes de los partidos políticos y a técnicos para elaborar un texto con sus recomendaciones y en segundo lugar redactando un anteproyecto de ley con la base de lo propuesto por la mayoría de la citada Comisión. Desde la Torre Ejecutiva, entonces, no hay duda que el apoyo es total. Falta saber lo que piensa y hará el resto del espectro político.
Es obvio que no es esperable una definición en pocos días. El tema es muy complejo y requiere, por lo tanto, un estudio muy profundo.
Por eso mismo, llama la atención, que desde el PIT CNT ya haya habido pronunciamientos en contra de la iniciativa. Desconozco si se trata de la posición oficial de la central, o de algún sector que salió apresuradamente a marcar la cancha y hacer el intento de influir en la decisión final. El texto tiene alrededor de 170 páginas Es imposible conocerlo en profundidad en tan corto plazo por su extensión y su complejidad, como para opinar en forma tan contundente.
Ahora bien, si la postura de la central obrera fuera oponerse a la iniciativa, podría significar una situación incómoda para el Frente Amplio dada la cercanía entre aquella y los sectores dominantes de éste. El Cr. Danilo Astori expresó hace algunos años que era imprescindible reformar el sistema. (A pesar de lo cual no asumió la tarea de proponer sobre qué bases se haría tal modificación). Esto lleva a pensar que dentro de las filas de la oposición hay quienes son conscientes del problema, habrá que estar atentos entonces a la interna de esa colectividad política.
Si hubiera acuerdo entre todos los sectores políticos en la necesidad de la reforma queda otro punto crucial que es el de definir el contenido. La crítica a todo intento de reforma es muy fácil, alcanza con enumerar los beneficios que se reducen y cuál es el costo para hacer efectiva la solidaridad intergeneracional. Porque si el objetivo es hacer sustentable el sistema para el futuro, no es posible suponer que sólo contendrá nuevos derechos.
Si prevalece la demagogia y el cálculo electoral quedará claro que quienes así obran no están a la altura de sus responsabilidades. No afirmo que debe aprobarse el proyecto del Ejecutivo tal como está, porque si no es de recibo opinar en contra sin conocerlo en profundidad, tampoco lo es apoyarlo sin haberlo estudiado. Lo que estimo se debe reconocer es el valor que implica poner el tema sobre la mesa, porque no es electoralmente conveniente pedir algún sacrificio a las generaciones actuales, que votan, en beneficio a las próximas, que, por ahora, no votan.
Por otra parte seguramente habrá puntos a debatir y otros para atender situaciones que merecen ser consideradas. Espero que la grandeza que se pondrá a prueba haga que prevalezca la responsabilidad por sobre la especulación electoral.
