LUCES Y ESPERANZAS
Esta vez, no resulta fácil aproximarnos a lo que podría ser el futuro del Uruguay; con el actual panorama hasta conjeturar aparece como complicado. Ya lo hemos hecho y la realidad nos ha llevado a darnos de bruces contra el suelo. Las certezas, como tales, en raras ocasiones aparecen, pero hubo momentos en los que, más o menos, a veces leyendo entrelíneas podíamos darnos cuenta hacia dónde caminábamos. Eso era moneda corriente en otras épocas, pero, hoy día, Cronos, el dios del tiempo, parece estar apurado. Hoy no se puede ver demasiado lejos y no hay señales desde ningún lado. Estamos en un comienzo ¿de qué? nos podríamos preguntar. Claro está que siempre aparecen esos destellos de luz que nos dan a entender que la esperanza sigue en pie. En ocasión de celebrarse la cumbre de mandatarios del Mercosur, el Presidente de la República dijo algo para la posteridad. Al referirse al Presidente electo de nuestro país, a quien con un gran sentido del republicanismo, llevó al mencionado cónclave, manifestó: espero que a él le vaya mucho mejor que a nosotros. «No es pa todos la bota e´ potro», dice el paisano, y aunque se diga que se trata de un cliché apropiado para un momento como ese, no cualquiera hace participar en una reunión de ese tipo, al que le ganó una elección hace pocos días y menos aún que le prodigue esos deseos delante de todos sus pares. Y no hablemos de la meridiana claridad de los números que se le están poniendo a disposición. Eso sí es lo que se llama seguridad en toda la dimensión del término. Suponemos que el futuro mandatario tiene en claro ese tema y en algún momento va a ser referencia al mismo. Se lo debe al país y a sí mismo. Y es así. Tanto los que tuvieron razones para votarlo como aquellos que no las tuvieron, no pueden menos que desearle una buena gestión, pese al chisporroteo que se aprecia en su fuerza política que no ha festejado el triunfo todo lo que se esperaba. Convengamos que las facturas se están pasando por doquier; en todos lados se cuecen habas. Todo lo que ha pasado en el Uruguay en este período electoral al que todavía le faltan las Elecciones Departamentales, demuestra la necesidad de amalgamar la Coalición Republicana y hacer que la misma sea un solo lema y que quienes no votan al Frente Amplio comparezcan bajo el mismo. Una cantidad importante de ciudadanos en todo el país lo pide a conciencia y la coyuntura actual del Uruguay lo muestra como una necesidad. Si se apuntara a conseguir dicho fin, en el camino seguramente surgirían los postulados y principios a defender, así como los conductores políticos, referentes si se quiere, con la capacidad de conducción imprescindible para llevar adelante esa tarea que de sencillo tiene poco y de ahí su valor. Ese sistema de unidad democrática tendrá una prueba de fuego dentro de algunos meses cuando se definan las Intendencias y las Alcaldías. La alternativa en sí, puede presentar y, de hecho, presenta una serie de dudas. Ya se sabe que no es «así nomás» y que hay que tener muy en cuenta una serie de elementos jurídicos para darle validez al proyecto. Pero si muchos entendidos han dicho que es posible, bueno sería comenzar la labor ya, porque el tiempo no para ni espera. Una era política verdaderamente diferente podría comenzar y ser beneficiosa para todos los uruguayos.
