GRUPOS DE PRESIÓN Y POLÍTICAS PÚBLICAS
En este año de definiciones, resulta interesante analizar cómo proceden losgrupos de presión y de qué forma pretenden incidir en las políticas públicasfrente al Cuerpo Electoral. Más aún en una campaña tan particular como la queestamos viviendo, donde la tónica ha sido la ausencia de debates entre loscandidatos a ocupar el sillón presidencial. Ha predominado el silencio de lafórmula del conglomerado de “izquierdas” que aspira a recuperar el poder antela evidente inconsistencia discursiva -que ha dejado al descubierto carenciasargumentales- que no debe mostrarse, pues lo que importa, es recuperar elpoder a como dé lugar y no dar espacio a análisis, comparaciones nirazonamientos, entre los que aún no se han decidido por una u otra fórmula.Cuándo paradojalmente, pregonan que su deseo es “que el pueblo decida”, nocontribuyen en modo alguno, a brindar elementos que ayuden a la verdaderareflexión, la que debiera contribuir a la toma de una decisión, tan trascendentecomo el voto. Por el contrario, responden a la interesada estrategia de susasesores de imagen y escuchan a los representantes sindicales que -amparados en la libertad de expresión, y en sus “fueros”- agraviangratuitamente sin importar a quien mencionen y pretenden hacer prevalecersus propios intereses político-partidario-sindicales con tal de lograr su objetivo.Sin asumir responsabilidad alguna, estos verdaderos grupos de presión, sevisten con ropaje de “defensores de los trabajadores” -que rinden culto ypleitesía a dictadores extranjeros- tanto desconocen investiduras, como losllamados de alerta que vienen desde técnicos de sus propias filas, frente alcaos que puede llegar a significar -para nuestro país y su gente- el eventualtriunfo del plebiscito que reforma el régimen previsional. Resulta alarmanteademás, la pirueta argumental que debe hacer el designado futuro ministro deeconomía (si llegan a recuperar el poder) quien si bien está de acuerdo con laopinión técnica contraria a este plebiscito (promovido desde el PITCNT, elPartido Comunista y el Socialista) aclara que “tampoco es el fin del mundo”cuando se le confirma su futura responsabilidad ministerial. Resulta increíble.Como tampoco se alcanza a comprender que se abroquelen en la defensa aultranza de un Senador de la República, quien ante el pedido de su desafuero,presentó su renuncia y tendrá que responder tanto penal como civilmente, porel abuso de funciones y por el daño patrimonial causado por las decisiones queadoptó en el ejercicio de su cargo público. Bueno es comprobar que, estosgrupos de presión, han quedado en evidencia y anteponen sus propiosintereses al del interés y bienestar general, que contienen las políticas públicasque debe llevar adelante el gobierno legítimamente electo. Resulta hastapeligroso y así debiera ser advertido por la ciudadanía que, la fórmula quepretende recuperar el poder, no exprese claramente su posición frente a estascircunstancias y se resguarde en el silencio y en medias tintas, que nofavorecen en nada al buen funcionamiento del régimen democrático yrepublicano que nos rige.
